El niño
Fernando Aramburu, de prosa directa, nos acerca con esta novela corta a tres personajes salpicados por la tragedia que luchan por salir adelante en una España que resurge con gentes fuertes y duras.
Es brillante el camino que hace Aramburu novelando una desgracia que desgarró para siempre a Ortuella. Tengo la sensación de que justo en el momento en que empiezas a pensar que la novela se atasca y entra en bucle el autor es capaz de resolverla de forma brillante y vibrante.
En un "mar" de dureza van aflorando unos deliciosos brotes de sensibilidad, de cariño y de amor que te envuelven en cada uno de los personajes que te acompañan a lo largo de las páginas. Cuando la locura parece que embarga todo, descubres una cordura inesperada. Cuando la cordura parece imponerse, descubres más allá una locura.
Es sencillo de leer, no te pierdes; tiene una prosa perfecta. Las descripciones se presentan sin darte cuenta, y te acercan los detalles que necesitas para acabar impregnándote de una historia que no te puede dejar indiferente.
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