Los besos en el pan

En "Los besos en el pan" de Almudena Grandes se vuelve a demostrar que cuando una pluma es brillante, se acaba deslizando en todos sus textos el arte; incluso cuando la historia pueda parecer tan cotidiana que no vaya a dejar espacio para la sensibilidad literaria. 

La costumbre de besar el pan cuando caía al suelo estuvo arraigada durante generaciones en España, como recuerdo permanente del hambre que se pasó durante décadas. Almudena Grandes la convierte en título para conectar nuestra historia con nuestro presente. Esta novela te acerca a la España de la crisis de principios del siglo XXI. Se recorren las vidas de la gente de un barrio de Madrid, en torno a una peluquería, un centro de salud, un bar... Se reconoce nuestra sociedad, nuestras calles, nuestros anhelos y preocupaciones. 


Su carácter coral al principio hace que cueste un poco centrarse, pero poco a poco eres consciente de que eres espectador de la vida auténtica y pegada a la calle. No todos los personajes se acaban entrelazando; no es una novela en la que ese aspecto coral acabe teniendo su razón de ser en que todo el mundo esté conectado. La conexión es más profunda: la crisis, el sufrimiento, la solidaridad y el luchar por salir adelante. No acaba teniendo sentido por una trama en la que los personajes encajan, sino porque las vidas de los protagonistas encajan con la realidad social de la época. 

No te pierdes en las descripciones ni la autora recarga los perfiles; pero acabas empatizando con todos, comprendiendo cómo son y sumergiéndote en sus vidas. No hay clichés predecibles, hay personajes a los que muchos podríamos poner rostro. 

Una prosa sencilla, pero profunda. Unas historias normales para la época, pero arrolladoras. Una España que fue, y sigue siendo, auténtica. 

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